Se denomina cuento policial, o cuento policíaco, a la
narración que gira en torno a un delito y a la búsqueda de sus responsables. En
estos cuentos suele haber uno o más crímenes, investigados por un personaje que
aspira a esclarecer los hechos y a encontrar al culpable para que se haga
justicia.
El cuento policial se divide en varias partes que son
especialmente fáciles de reconocer y distinguir en las historias clásicas. Todo
comienza con el enigma que se plantea para ser resuelto, que parte de un dilema
y lleva al desarrollo de toda la trama. Allí comienza el proceso de
investigación, que narra los pasos y las decisiones que toma el detective para
intentar esclarecer el enigma antes mencionado.
A grandes rasgos, podemos decir que todo conduce a la
resolución del enigma, la cual puede tener lugar como resultado de dos tipos de
investigación: una que se basa en la observación y el análisis de los hechos y
las evidencias, a partir de las cuales se obtienen diversas conclusiones; una
que se apoya en el planteo de varias hipótesis, a veces sin necesidad de
examinar el escenario del crimen.
Los personajes de un cuento policial se presentan de manera
que unos complementan a los otros, como si fueran elementos opuestos, que en
este caso se pueden dividir en dos grupos: los buenos y los malos. Entre las
clases más comunes están los detectives, los policías, los inspectores, los
espías y los asesinos. Si bien existen historias con personajes principales
femeninos, es más normal que todos sean hombres, y que no presenten una
evolución de sus caracteres a lo largo de la historia.
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