martes, 19 de noviembre de 2019

Borges vs Cortázar


Borges y Cortázar se conocían y se admiraban mutuamente a pesar de las diferencias ideológicas. Es famosa la anécdota que cuenta el autor de El libro de arena en el prólogo a Cartas de mamá: “Hacia 1947 yo era secretario de redacción de una revista casi secreta que dirigía la señora Sarah de Ortiz Basualdo. Una tarde, nos visitó un muchacho muy alto con un previsible manuscrito. No recuerdo su cara; la ceguera es cómplice del olvido. Me dijo que traía un cuento fantástico y solicitó mi opinión. Le pedí que volviera a los diez días. Antes del plazo señalado, volvió. Le dije que tenía dos noticias. Una, que el manuscrito estaba en la imprenta; otra, que lo ilustraría mi hermana Norah, a quien le había gustado mucho. El cuento, ahora justamente famoso, era el que se titula ‘Casa Tomada’. Años después, en París, Julio Cortázar me recordó ese antiguo episodio y me confió que era la primera vez que veía un texto suyo en letras de molde. Esa circunstancia me honra”.
Cortázar, a su vez, consideraba que en Borges todo estaba “admirablemente dicho”: “En principio soy –y creo que lo soy cada vez más– muy severo, muy riguroso frente a las palabras. Lo he dicho, porque es una deuda que no me cansaré nunca de pagar, que eso se lo debo a Borges. Mis lecturas de los cuentos y de los ensayos de Borges, en la época en que publicó ‘El jardín de senderos que se bifurcan’, me mostraron un lenguaje del que yo no tenía idea”. Consideraba, además, que escribió “algunos de los mejores cuentos de la historia universal de la literatura”.
Sin embargo, es también sabido que ideológicamente estaban en lugares antagónicos, aunque ellos mismos pudieron sobrellevar esa diferencia. Borges consideraba  que Cortázar había sido condenado o aprobado por sus opiniones políticas, pero “fuera de la ética, (…) las opiniones de un hombre suelen ser superficiales y efímeras”. El autor de Rayuela decía que, a pesar de disentir con muchas de las opiniones de Borges, mantenía con él una amistad a través de la distancia: “Me temo que esa posición no sea entendida por los que cada vez pretenden más que el escritor sea como un ladrillo, con todas las aristas a la vista, el paralelepípedo macizo que sólo puede ajustarse a otro paralelepípedo. No sirvo para hacer paredes, me gustan más echadas abajo”.
Es difícil abstraerse de ciertas declaraciones de Borges, es cierto, pero también es cierto que la obra de un autor debería poder ser analizada más allá de cuestiones políticas o ideológicas. Es desde el lugar de la literatura desde donde planteo las cuestiones que siguen.
Borges es netamente apolíneo. Cuando uno lo lee, siente que cada palabra, cada oración y cada párrafo han sido pensados y construidos como un edificio perfecto, sólido, sin rajaduras ni fallas. Cortázar es dionisíaco, experimenta, rompe los moldes, juega con las palabras, altera la sintaxis, deja de lado la puntuación, pero siempre con un propósito estético. Borges es más clásico, Cortázar más vanguardista. A pesar de esas diferencias, ambos son clásicos en el sentido de su universalidad, de la amplitud de sus temas, de esa capacidad de conmover a lectores de lugares y épocas tan diferentes.
Cuando a veces escucho frases como “¿otra vez Borges y Cortázar?”, o que mejor es leer autores nuevos o que hay que matar a los padres literarios, pienso que una cosa no excluye a la otra: se puede leer lo nuevo sin dejar de conocer a estos dos genios. Y me hago cargo de esta afirmación: hay que frecuentar los clásicos, y hay que conocer a nuestros clásicos que son el sustrato de todo lo que viene después y los que recogen la tradición de tantos otros. Personalmente, mucho de mi amor a la literatura se lo debo a algún cuento de Borges o a algún texto de Cortázar, y los disfruto aunque los haya leído varias veces.


En si vale la pena leer toda la postura para conocer qué opinaba el uno del otro. Y que a pesar que uno era Capitalista y el otro Comunista, comparten algunas cosas juntos.

Noticia de un Secuestro, Gabriel García Marquez


Gabriel García Márquez en su rol de periodista, cuenta la historia real del secuestro de Maruja Pachón Villamizar, en manos de Pablo Escobar, un narcotraficante colombiano.
De la investigación por parte de García Márquez surge la relación del hecho con otros nueve secuestros realizados por la misma organización.
El libro cuenta las emociones de los secuestrados, de sus familias, la relación de los políticos con el narcotráfico y también las personalidades de los secuestradores, sus cambios de ánimo, el pasar de ser “bestias” a personas comunes, entre otras cosas.
En lo personal, opino que el libro ofrece una sensación en la cual el lector siente como si estuviese ahí... Se siente el horrible momento que sufrieron los distintos secuestrados. Muy recomendable.

martes, 12 de noviembre de 2019

¿Qués es un cuento policial?

En Lengua y Literatura, estuvimos hablando sobre los cuentos policiales, pero.... ¿Qué son?

Se denomina cuento policial, o cuento policíaco, a la narración que gira en torno a un delito y a la búsqueda de sus responsables. En estos cuentos suele haber uno o más crímenes, investigados por un personaje que aspira a esclarecer los hechos y a encontrar al culpable para que se haga justicia.
El cuento policial se divide en varias partes que son especialmente fáciles de reconocer y distinguir en las historias clásicas. Todo comienza con el enigma que se plantea para ser resuelto, que parte de un dilema y lleva al desarrollo de toda la trama. Allí comienza el proceso de investigación, que narra los pasos y las decisiones que toma el detective para intentar esclarecer el enigma antes mencionado.
A grandes rasgos, podemos decir que todo conduce a la resolución del enigma, la cual puede tener lugar como resultado de dos tipos de investigación: una que se basa en la observación y el análisis de los hechos y las evidencias, a partir de las cuales se obtienen diversas conclusiones; una que se apoya en el planteo de varias hipótesis, a veces sin necesidad de examinar el escenario del crimen.
Los personajes de un cuento policial se presentan de manera que unos complementan a los otros, como si fueran elementos opuestos, que en este caso se pueden dividir en dos grupos: los buenos y los malos. Entre las clases más comunes están los detectives, los policías, los inspectores, los espías y los asesinos. Si bien existen historias con personajes principales femeninos, es más normal que todos sean hombres, y que no presenten una evolución de sus caracteres a lo largo de la historia.


Tuya, Claudia Piñeiro

Tuya cuenta la historia de Inés Pereyra, ella es una señora ama de casa. Cuida a su marido, le plancha la raya del pantalón, cuida de su hija Lali. Mientras, Ernesto (el marido) tiene una aventura con Alicia (su secretaria). Inés no sospecha nada hasta que una noche escucha una conversación telefónica en la que descubre el engaño. Alicia se empeña en ver a Ernesto. Él se inventa una excusa para salir de casa a esas horas de la noche. Ella lo sigue. Ernesto discute con Alicia, y accidentalmente Alicia muere en un forcejeo fatal. Inés lo ve todo desde la distancia, y decide hacer lo que una buena esposa haría: encubrir a su marido.
Luego el relato se va desatando en base a la muerte de Alicia y en cómo Inés ayuda a cubrir a Ernesto.
Esta obra me pareció muy buena, ya que en particular me gustan los cuentos policiales. Este cuento muestra cómo se va desatando todo el crimen y el encubrimiento del mismo.