lunes, 22 de octubre de 2018

Realísmo Mágico


El realismo mágico es un movimiento literario y pictórico de mediados del siglo XX y se define por su preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es suscitar emociones, sino, más bien, expresarlas, y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad.

El realismo mágico comparte características con el realismo épico, como la pretensión de dar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal, a diferencia de la actitud nihilista asumida originalmente por las vanguardias, como el surrealismo.




Entre sus principales exponentes están el Uruguayo Horacio Quiroga, que es el señor que se muestra a continuación:

Los Sapos de La Memoria Cap. 19 (FINAL)

Camilo visita la tumba de su padre, le dirige unas palabras luego de hablar con Carola, que decide acompañarlo al cementerio.
"Siempre había ido solo a visitar la tumba de mi padre, nunca había llevado a nadie"

Los Sapos de La Memoria Cap. 17 y 18

Cap. 17: Comenta como se encontraba emocionalmente Camilo y cómo lo consuelan para subirle el ánimo.
Hacen las pases con su abuela quién se siente mal por no contarlo lo que sabía de su madre.




















Cap. 18: Rogelio envía un cartel explicando por qué ocultó la verdad de su madre tanto tiempo.
Camilo no le pide disculpas porque piensa que fue correcta su forma de comportarse frente a él.




Los Sapos de La Memoria Cap. 15 y 16

Cap. 15: En este capítulo se habla de las torturas que sufre Ana antes de su muerte. Tambié, se habla del paradero de ella durante esa época y cómo fue su estadía obligada en ese lugar.




















Cap. 16: Lo que sucede es que Camilo se enfada con Rogelio porque él también le oculta lo que sabía de su madre.
Luego su tío Hubo le comenta todo sobre su madre.

Los Sapos de La Memoria Cap.13 y 14

Cap. 13: Carola le comenta a Camilo sobre su relación con su tía sobre unas vacaciones que pasaron juntas donde torturaban algunos sapos




















Cap. 14: Camilo obtiene gracias a su tío el libro de la CONADEP y descubre cómo muere su madre.
Al enterarse de esto Camilo se enfurece con su abuela por ocultarle la verdad. Y comienza a tener algunos recuerdos de cuando era niño y de su madre, y recuerda las últimas palabras que le dirigió ella.

Los Sapos de La Memoria Cap. 11 y 12

Cap. 11: Tras engañar a su abuela Camilo va a ver el espectáculo del mentalista.
En el espectáculo le entregan un papel por caso de que le ocurriera algo..



Cap. 12: Camilo y la chica del mentalista se acuerdan de juntarse en el bar.
Camilo y Carola hablan de sus vidas, pero sobretodo de la vida de ella.

Los Sapos de La Memoria Cap. 9 y 10

Capitulo 9: Lo que sucede en éste capítulo es que Camilo se acuerda del abandono que sufrió de chico y cómo llegó a su abuela.
También cuenta cómo conoce a Diego, que es su mejor amigo.
Cuenta lo que siente Rogelio, su "tío postizo".














Capítulo 10: El capítulo cuenta que Camilo descubre todo lo que le pasó a su madre al ver su nombre en el libro de la CONADEP y conoce cual fue el paradero de su madre en esa época.

 

miércoles, 17 de octubre de 2018

Cuento para el concurso de Ana Frank


Ni si quiera sé cómo empezar a narrar esta triste historia... Yo solo era un niño de apenas 6 años, para ese entonces me creía una persona fuerte, pienso que fue porque no sabía todo lo que me sucedería al pasar el tiempo.
Vivía en Estados Unidos con mi madre y mi hermano mayor en una casa muy humilde, y con una familia no muy numerosa. Mi padre se había ido a Alemania hacía varios meses. Cuando me dijeron que se mudaría allí no tenía ni la menor idea de lo que estaban hablando, pero como el niño que era, no dije nada.
Mi madre nos despertaba todos los días con un "buenos días hijos", y luego nos levantábamos, nos dirigíamos hacia la cocina en la que nos esperaba un desayuno caliente para poder arrancar el día. Constantemente preguntaba si había noticias de papá, pero siempre escuchaba la misma respuesta: “Nada hijo, cuando sepa algo serás el primero en enterarte”.
Todos los días esperaba con ansias que me dijera que había noticias de él, pero siempre me llevaba la desilusión de que no se sabía nada. Cuando me dirigía al colegio con mi hermano veía a todos mis compañeritos de clase llegar con sus padres, entonces me preguntaban por qué nunca iba con mi papá, a lo cual no sabía responder más que con “Porque está trabajando en otro lugar”.
Fui creciendo sin saber nada de papá, ya no recordaba su voz, sus hábitos, sus movimientos, ni siquiera su rostro. Siempre lo intentaba recordar, pero todos esos intentos solo terminaban en un mar de lágrimas.
Con 13 años mi madre me propuso irnos a vivir a Alemania, para ese entonces yo no tenía idea de lo que estaba hablando mamá, entonces comencé a empacar junto con mi hermano, nunca me voy a olvidar de la cara de felicidad de ella, hasta el día de hoy cuando recuerdo su rostro no puedo evitar derramar una que otra lágrima.
Aún hoy me acuerdo del momento en que llegamos a Alemania, arribamos en barco al puerto de Hamburgo, luego tomamos algo parecido a lo que hoy conozco como un taxi, nos alojamos en una casa un poco más grande a la nuestra. Al llegar mamá me dijo: “Bienvenido a casa hijo”.
Una noche en la que no lograba dormirme, le pedí a mi madre que me narrase una historia, y me contó la historia de papá. Arrancó diciéndome que era un hombre muy apuesto, muy buena persona, que nunca lo había visto hacer algo malo, pero por un motivo que no quiso decirme, tuvo que venir a este país a trabajar. Tampoco quería decirme en dónde trabajaba lo único que me dijo fue algo de un campo que estaba cerrado. Por lo menos yo pensaba que ella me estaba ocultando cosas; pero ahora con 33 años me di cuenta que mamá me estaba diciendo la pura verdad, solo que yo todavía no me daba cuenta de la situación.
Pero al día siguiente de la noche en la cual me contó toda la historia decidí preguntar sobre ese "campo" del que hablaba mamá a mi maestra de colegio con la cual yo tenía más confianza.
Ese día mi vida cambió para siempre, me habló horrores de ese lugar, en ningún momento me hubiera imaginado que papá llegaría a trabajar allí. No me quedé de brazos cruzados, y le conté todo lo que me había dicho mi maestra a mamá, y no tuvo otra opción que decirme la verdad, que en realidad a papá lo habían engañado, le habían ofrecido un empleo en una fábrica, con la condición que no podría salir de allí, y él sin saber aceptó, ya que estábamos necesitando ese dinero. Lo que no sabíamos ninguno de los dos es que se lo llevarían a trabajar como militar en un campo de concentración nazi.
Yo le insistía a mamá para que me llevase a conocer ese lugar donde trabajaba papá pero ella me decía que era muy peligroso ya que no dejaban pasar a nadie, y la única forma era infiltrarse, lo cual sonaba divertido y no sabía la gravedad del asunto.
Un día mamá me levantó bien temprano, a las 4:00 am para ser exacto, fuimos hasta el lugar y sin hacer ruido atravesamos los grandes alambrados e ingresamos al lugar, el olor que provenía de allí no era particularmente de mi agrado, se sentía como si abría una heladera con carne que estuvo cerrada por años, la cual ya tendría la carne en muy mal estado.
Apenas ingresé ya tenía una mala sensación, pero seguimos nuestro camino, ya habíamos logrado entrar, pero era un buen momento para arrepentirse. Mis ganas de volver a ver a papá me consumían, entonces continuamos. Estaba lleno de militares vigilando la zona, pero ninguno era ni parecido a mi padre.
Nos quedamos escondidos detrás de una bolsa, no estaba bien seguro de lo que contenía, pero tampoco tenía el entusiasmo de saberlo, luego de eso llegué a ver algo que se acercaba a mí, y de inmediato se me debilitaron las piernas y caí al suelo desmayado. Llegué a ver cómo mamá caía al suelo de la misma manera.
Cuando me desperté tenía una bolsa en la cabeza, también me di cuenta que mis manos estaban atadas cuando intenté levantarlas para quitarme esa bolsa, un sujeto que yo no conocía me la quitó. Hice una vista panorámica del lugar, todo estaba sucio y olía muy mal, no me imaginaba cómo alguien podría trabajar en ese lugar. Delante de mí estaba mamá, también con una bolsa en la cabeza; y ahí estaba él, pude distinguirlo de pie a cabeza, su forma de caminar, su postura, su rostro... Era mi padre, portaba un arma, otra persona le sacó la bolsa de la cabeza a mi madre y vi como mi padre apuntó su arma contra la cabeza de mamá, cuando disparó sentí una presión en mi pecho y rompí en llanto.
En un momento mi padre giró su cabeza y me miró, no pude darme cuenta si supo que era yo, pero sentí su mirada, y hasta el día de hoy sigo pensando que sí me reconoció.
Luego de esa situación me volvieron a poner un pañuelo en la boca y nuevamente me desmayé, me comentaron que a los dos días desperté en un hospital. Me interrogaron tres personas que parecían ser policías, yo dije todo, desde que me había mudado hacía un tiempo a ese país hasta la situación que pasé frente a mi padre.
Estos señores me llevaron a un orfanato, en búsqueda de nuevos padres. Hoy vivo con dos hermosas personas a quienes jamás pude llamar mamá y papá porque aún siento en lo profundo de mi ser que algún día mi verdadero padre vendrá por mí.