Al tiempo, el Gobierno envió 50 novillos, pero esto resultó ser un número muy pequeño, ya que la gente consumía entre 250 y 300 cabezas diarias.
Los carniceros le dieron de regalo la primera res que mataron a un gobernante presente, se la ofrecieron en nombre de los federales del matadero.
Todo se transformó en un caos, la gente desesperada por tomar una parte de los novillos, los carniceros llenos de sangre... En un momento se les escapó un novillo y se topó con un nene pequeño, al cual decapitó al instante con sus terribles aspas. El animal se fugó un tiempo por la ciudad y luego lo llevaron de nuevo al matadero y lo mataron. Un carnicero gritó advertido que venía un salvaje unitario, Matasiene, un fanático Rosista quien había matado sangrientamente al toro momentos atrás, arramete contra el joven unitario, dos hombres sujetan a este unitario, a quien lo terminan humillando y cuando pretenden desnudarlo, el joven comienza a largar sangre por la nariz, por la boca, y muere.
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