Luego en la parte del nudo, el relato cuenta el supuesto suicidio de la Sra. Stevens, como así también los antecedentes de los tres hermanos y el beneficio económico que les produce la muerte de la Sra. Stevens.
Luego de unos análisis a la víctima, los datos dicen que ella falleció por envenenamiento con cianuro, entonces se descarta la opción de que hayan ingresado a su casa rompiendo ventanas, además que éstas estaban completamente sanas.
Ni las botellas de whisky ni los doce vasos que se encontraban allí, y que eran utilizados por la Sra. Stevens, contenían restos de cianuro, ni en los líquidos, ni en las paredes. Todos estos datos surgen a partir de varios interrogatorios, como a los hermanos, la criada y el portero, y de las pericias forenses.
Luego, el detective
entra en un bar y a pesar de no beber, se pide un whisky, se lo traen y se
queda pensando sin beberlo, al rato se da cuenta que los hielos que el camarero
había traído con la bebida se habían derretido en el plato. Esto le da el
indicio de cómo pudo cometerse el asesinato y para confirmarlo se dirige a la
casa para volver a interrogar a la doméstica.
Después del interrogatorio a la criada, surge que la Sra. Stevens tomaba whisky con hielo que lo sacaba de una heladera pequeña, pero recuerda que esa heladera estaba descompuesta. El detective vuelve a llamar al perito forense para que revisen dicho aparato, y efectivamente el agua con la que hacia los hielos estaba envenenada con cianuro.
Ya resuelto
el caso se dirigen, el detective, su superior, y el juez de la causa se dirigen
a la casa del veterinario. Éste no se encontraba en ella y nadie sabía dónde
estaba. Se encaminan entonces al laboratorio donde trabajaba. Cuando el Dr.
Pablo ve al grupo levanta el brazo, abre la boca y se desploma en el piso. Había
muerto de un síncope. En su armario se encontró un frasco con cianuro.


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