El dadaísmo se caracterizó por rebelarse en contra de las convenciones literarias, y especialmente artísticas, por burlarse del artista burgués y de su arte.
El dadaísmo suele ser una sucesión de palabras, letras y sonidos, a la que es difícil encontrarle lógica. Se inclina hacia lo dudoso, la muerte, lo fantasioso y por la constante negación.
Un ejemplo de una poesía dadaísta es:
premios
son ayer conviniendo en seguida cuadros
apreciar
el sueño época de los ojos
pomposamente
que recitar el evangelio género se oscurece
grupo
el apoteosis imaginar dice él fatalidad poder de los colores
talló
perchas alelado la realidad un encanto ¡espectador todos al esfuerzo de la ya
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durante
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volver
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celebrar
pero sus 160 adeptos en paso en los puestos en mi nacrado
fastuoso
de tierra plátanos sostuvo esclarecerse
júbilo
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